Uncle Sam loves Mexico
Hace 3 días el presidente de nuestro país vecino, los Estados Unidos, informó el despliege de alrededor de 6000 elementos de la Guardia Nacional estadounidense. Al día siguiente lo primero que me pasó por la cabeza fue ¿Qué hacen estos militares bordeando la frontera de nuestro país? ¿Qué le depara a nuestros patriotas al cruzar la frontera de manera ilegal, cuando además de enfrentarse a la Patrulla Fronteriza, ahora tienen que pasar por 6000 militares?; las cosas agarran un tono muy delicado. Y no podemos permanecer distantes a tomar acciones.
Tengo que confesar que prematuramente entré en un estado de miedo, desconfianza, desprecio, etc. con respecto a las acciones del gobierno estadounidense. Pero hoy, a 3 días, me entero de que el jefe de la seguridad nacional de nuestro país, el Sargento Vega, ya estaba previamente informado de esta posible acción por parte del gobierno estadounidense. Entonces eso claramente nos dice que las decisiones pierden ese toque de “unilateralismo” impositivo que siempre hemos pensado por parte de USA.
Antes de continuar hablando sobre las acciones que a nosotros respecta; quisiera ponerme en lugar de los estadounidenses, lo cual puede estar representado a grandes rasgos con el siguiente ejemplo: imagina que vives en una residencia donde las casas estan pegaditas, y que tu le has propuesto a tus vecinos proteger a la residencia con una barda y una caseta con sistema de seguridad, y pues tus vecinos no te terminan de definir cuanto van aportar o te dicen que sí pero no hacen nada al respecto; no te queda mas que subir la barda en tu casa, instalar tu sistema de seguridad y dejar de depender de lo que tu vecino haga o no. Creo que de esta forma piensa la sociedad estadounidense.
Tenemos que aprovechar la oferta de poder intervenir en la construcción de ese sistema de seguridad que nos beneficiará a todos como vecinos, hasta muy probablemente siendo mas rentable para todos. Como mexicanos tenemos que actuar ya, el miembro diplomático de México se ve lánguido, pobremente comunicador, tibio y con nula disposición a involucrarse con pasión y coraje a querer solucionar este dolor de cabeza, para nosotros y para nuestros vecinos, que ya nos demostraron que no nos están esperando para resolver el problema.
¿Qué propones? Creo que una extensa, intensa y agresiva campaña dirigida a comunicar los riesgos de cruzar la frontera, no es la solución, pero si una medida de alertar. Y claramente sabemos que la razón por la que nuestros paisanos andan del otro lado es por el billete, es imperante conocer sus necesidades y que mejoremos su calidad de vida y oportunidades de trabajo.